¡CUIDADO CON LAS VÍBORAS!

 

ALGUNOS CARACTERES QUE DISTINGUEN A LAS VÍBORAS DE LAS CULEBRAS INOFENSIVAS

En España contamos con tres especies de víbora. La peliade (vipera berus), áspid (vipera aspid) y víbora de Lataste (Viper letastei).

En general, las víboras suelen tener una longitud de 30 a 70 centímetros, y se diferencian de las culebras por tener la parte dorsal de la cabeza provista de placas muy pequeñas y por ser muy lentas en sus movimientos.

La áspid prefiere los lugares abruptos y polvorientos, las zarzas, las grietas (también en alta montaña) y las fisuras de las paredes en ruinas y bien soleadas; por ejemplo, las viejas casas de labor abandonadas. Su cabeza aplanada, en forma de corazón, permite diferenciarla de las otras víboras; además, la áspid tiene el cuerpo basto y grueso y la cola distintas del tronco. El color varía notablemente, pero predomina el gris ceniza o mohoso con líneas negras en distintas partes del cuerpo y de la cabeza.

Es de índole tranquila y tímida. En efecto, no muerde nunca espontáneamente y caso siempre huye. Sólo cuando se la pisa inadvertidamente o siente temor abre enteramente las fauces y se tira a morder. Irritada, baja amenazadora la cabeza emitiendo fuertes silbidos.

La peliade, o v. berus, por el contrario, prefiere los terrenos húmedos, pero no es raro que se encuentre junto con la áspid en la praderas, zonas pedregosas y esteparías, incluso, a una altura de 2.000 metros. Se diferencia la peliade de la áspid por el morro, que es derecho. El colorido es muy variado; en general se nota, sin embargo, en el centro y desde el dorso a la cola, una lista negra en zig-zag.
Es un animal de índole particularmente mala; cualquier hecho insólito excita su cólera y, por tanto, muerde inmediatamente.

 

CONSEJOS PARA EVITAR EL PELIGRO DE LAS VÍBORAS

Cuando decidáis llevar a cabo una excursión por la colina o montaña, no olvidar:

- De caminar, si es posible, por la senda, evitando introduciros en las zonas espesas de los bosques, porque las víboras, en el período julio-septiembre pueden encontrarse también en las ramas bajas de los árboles y podríais correr peligro de recibir un mordisco peligrosísimo en el cuello.

- De no recrearos en las proximidades o dentro de las casas abandonadas, porque son los puestos preferidos por las víboras.

- De golpear con cuidado la hierba o las piedras antes de sentaros en el prado.

- De no apoyaros precipitadamente en los árboles o rocas recubiertas de yedra.

- De no introducir las manos en sitios estrechos o tortuosos o en el hueco de los árboles.

- De usar un bastón para separar las hojas y las hierbas cuando buscáis las fresas, los higos o las castañas.

- De sacudir las vestiduras abandonadas antes de ponéroslas.

- De mirar bien antes de inclinaros a beber en las fuentes, porque muy a menudo, la víbora descansa en la orilla del agua.

- De calzar siempre gruesos zapatos y pisar fuerte para que las víboras huyan cuando el terreno vibre.

- De llevar, si es posible, consigo, un botiquín de urgencia con suero antivíboras, junto con una jeringuilla esterilizada, con un frasquito de solución de permanganato potásico al 1 por 100, y con vengas de gasa.

- De conservar el suero lo más posible al fresco (más de 4ºC). En las excursiones es aconsejable proteger el suero en una caja con paredes aisladas de poliestileno esponjoso (es conveniente renovar cada año el suero).

- Y, finalmente, no olvidéis que es peligroso tratar de pisar con el pie una víbora, porque ella reacciona y os muerde. Es aconsejable matarla usando piedras o palos, teniendo cuidado de golpearla en la cabeza.

 

ADVERTENCIA PARA LAS GENTES DEL CAMPO

Tened en libertad las gallinas y los pavos, porque sobre todo estos últimos son feroces enemigos de las víboras. Trabajando así estos componentes de la granja la mantendrán suficientemente defendida.

 

ADVERTENCIA PARA LOS CAZADORES Y PESCADORES

No matéis a los enemigos naturales de las víboras, que os defienden de estas insidias. En efecto, persiguen a las víboras el erizo, el topo y el halcón y las rapaces diurnas en general.

 

COMO SE RECONOCE LA MORDEDURA DE UNA VIBORA

En caso de mordedura de reptil, antes de proceder a los cuidados necesarios, conviene asegurar que la mordedura haya sido causada por una víbora y no de otra culebra inofensiva.

El examen rápido y sin miedo a equivocarse, si en la zona mordida aparece con sólo dos puntitos rojos a un centímetro de distancia entre ellos, inconfundiblemente se trata de una mordedura de víbora y hay que intervenir inmediatamente.

 

SÍNTOMAS DEL ENVENENAMIENTO

Acto seguido, después del mordisco, se siente un vivísimo dolor fugaz; la parte afectada inmediatamente se transforma: lívida, hinchada, provocando la aparición de un agudo dolor. Después de diez o veinte minutos, el efecto del veneno se pone de manifiesto mediante vértigo, sudor y palidez, el pulso es constante, pero a veces también irregular.


En los casos graves, los síntomas se acentúan, se tienen dolores abdominales, vómitos, diarrea (a veces sanguinolienta), hemorragias bucales y conjuntivales, mientras en la zona del mordisco aumenta la hinchazón y aparecen pequeñas hemorragias cutáneas. En los raros casos mortales, la muerte viene precedida por una dificultad respiratoria, pérdida del conocimiento, coma y hemorragias; esto sucede desde las doce a las treinta y seis horas después del mordisco. en general, el peligro dela mordedura depende del punto donde se llevó a cabo. Si es una zona adiposa, el peligro es menor que en otra rica en vasos sanguíneos.

INTERVENCIÓN URGENTE EN CASO DE MORDEDURA. QUE ES LO QUE HAY QUE HACER

Por el contrario a lo que comúnmente se cree, se recomienda en el modo más absoluto no usar alcoholes ni amoníaco, porque no solamente no tiene acción sobre el veneno, sino que también pueden dañar gravemente al infortunado, agregando otra acción tóxica a la del veneno.

 

QUE ES LO QUE HAY QUE HACER

Ante todo, es necesario recurrir a un médico para las curas posteriores. En el sito es necesario atenerse a las reglas de inmediata aplicación. o pronto socorro:

Tender a la persona herida y trata de calmarla.

Atar muy fuerte la pierna y a varios centímetros por encima de la mordedura. aflojar después el nudo durante unos minutos cada quince que pasen, y reanudar de nuevo un centímetro más arriba.

Chupar la herida y escupir varias veces (con el fin de que el veneno si se digiere sea inofensivo).

Lavar la pierna con permanganato potásico o hipoclorito de sodio al 1 por 100, sustancias que destruyen por lo menos en este sito el veneno.

Suministrar café, té o coramina (40 gotas). Si se tiene el suero antivíboras, y si un médico no se puede localizar rápidamente, hacer cuanto sigue:

a) Para los adultos

Inyectar muy lentamente (10-15 minutos) el suero en los glúteos o en las cercanías del lugar herido. Lo bueno sería inyectar uno o dos centímetros cerca del lugar añado y lo que resta, en los glúteos.

Se aconseja empezar inyectando debajo de la piel alguna gota de la ampolla. Si al cabo de 15 minutos no aparece una salpicadura de urticaria, se puede inyectar el resto de la ampolla. Pero si, efectivamente, aparece la urticaria (placa de forma redondeada de color rojo claro con un centro blanco característico, acompañada de fuerte picazón), significa que el sujeto es alérgico al suero y, por consecuencia, la inyección de éste podría provocar síntomas anafilácticos (o sea, malestar, picazón, irritación, palidez difusa, urticaria, aumento de las pulsaciones más de 150 al minuto, dificultad respiratoria, tos o constipado). En tal caso, mientras es necesario buscar con urgencia un médico para que acompañe la inyección de suero con medicamentos propios anti-anafilácticos (adrenalina, cortisona, antihistamínicos,etc.), se puede empezar inyectando el suero antivíbora en pequeñísimas dosis (empezar por medio centímetro cúbico, después de otros veinte minutos dos centímetros cúbicos). Tener cuidado de guardar la aguja de la jeringuilla entre un intervalo y otro dentro de la ampolla, para evitar que se infecte la aguja.

Es preciso fijar que no constituye un riesgo la inyección con el suero antivíbora , incluso para aquellos que han sido vacunados contra el tétanos o la difteria, pero hay peligro de anafilasis si se han recibido anteriormente otras inyecciones de suero (antitetánica, antidiftérica, antivíbora, etc).

b) Para los niños pequeños (1-2 años)

Al igual, en este caso, el suero constituye al tratamiento específico y tiene que emplearse en el palazo más corto posible, con una dosis igual a la del adulto, repartida homogéneamente por todo el cuerpo. Cualquier inconveniente por soportar el uso del suero está justificado por el riesgo mortal que el veneno de la víbora representa para un niño pequeño.

DONDE SE ENCUENTRA EL SUERO

En caso de mordedura, si nos encontramos desprovistos, el suero se puede encontrar en las farmacias, en los hospitales y en los médicos que nos asistan.
Si no tiene el suero antivíbora, hacer cuanto sigue:

Desinfectar con la llama de algunas cerillas la hoja de un cuchillo o navaja.

Hacer una incisión en forma de cruz en cada uno de los orificios originados por lo colmillos envenenados del reptil, o también hacer una sola incisión uniendo los dos puntos. El corte tiene que ser bastante profundo, alrededor de medio centímetro y con cierta longitud.

Exprimir la sangre de la herida o chuparla, pero siguiendo los consejos dados anteriormente.

Si continuara la hinchazón, practicar otros cortes en forma de círculo alrededor del mordisco, y si es posible, aplicar hielo u otras cosas heladas.

El veneno provoca somnolencia y entorpecimiento, dando una sensación de frío.

Es necesario, por tanto, cubrir al sujeto, tenerlo al calor y evitar que se duerma.